Constantemente las personas de la tercera edad, sin sentir sed, dejan de tomar líquidos. Esta deshidratación puede causar confusión mental abrupta, bajada de la tensión arterial, aumento de los latidos cardíacos (batidora), angina (dolor en el pecho), estado de coma e incluso la muerte.

 

Consideraciones iniciales

  1. Sin agua el cerebro se desconecta, pues todas sus funciones se verifican a través de reacciones electroquímicas, o sea, el agua y las sales minerales en ella disueltas son fundamentales para conducir la corriente eléctrica y todas las informaciones neuronales celulares.
  2. El agua estructurada y las sales minerales se encuentran solamente, y en abundancia, en los alimentos de origen vegetal, crudos, frescos e idealmente orgánicos.

Siempre que doy clases de Clínica Médica a estudiantes del cuarto curso de Medicina, lanzo la pregunta: ¿Cuáles son las causas que hacen al abuelo o a la abuela sufrir confusión mental?

  • Algunos arriesgan: Tumor en la cabeza.
  • Yo digo: No.
  • Otros apuestan: Mal de Alzheimer.
  • Respondo, nuevamente: No.

A cada negativa el grupo se asombra. Y se queda todavía más boquiabierto cuando enumero los tres responsables más comunes:

  1. Diabetes descontrolada.
  2. Infección urinaria.
  3. Deshidratación.

Parece broma, pero no lo es. Constantemente las personas de la tercera edad, sin sentir sed, dejan de tomar líquidos. La deshidratación tiende a ser grave y afecta a todo el organismo. Puede causar confusión mental abrupta, bajada de la tensión arterial, aumento de los latidos cardíacos (batidora), angina (dolor en el pecho), estado de coma e incluso la muerte.

Al nacer, el 90% de nuestro cuerpo está constituido de agua. En la adolescencia esto mengua al 70%. En la fase adulta, al 60%. En la tercera edad, que comienza a los 60 años, tenemos poco más de 50% de agua. Esto forma parte del proceso natural de envejecimiento.

Pero hay otro factor de complicación

Incluso deshidratados, las personas de la tercera edad no tienen deseos de tomar agua, pues sus mecanismos de equilibrio interno no funcionan muy bien.

Explico: nosotros tenemos sensores de agua en varias partes del organismo. Son ellos los que verifican la adecuación del nivel. Cuando éste baja, se pone en marcha automáticamente una alarma. Poca agua significa menor cantidad de sangre, de oxígeno y de sales minerales en nuestras arterias y venas. Por eso el cuerpo pide agua. La información pasa al cerebro, sentimos sed y salimos en busca de líquidos.

En personas de la tercera edad, en cambio, esos mecanismos son menos eficientes. La detección de falta de agua corporal y la percepción de la sed quedan perjudicadas. Algunos, además, debido a ciertas enfermedades, como la dolorosa artrosis, evitan moverse incluso para ir a tomar agua.

Conclusión

 Las personas de la tercera edad se deshidratan fácilmente, no solo porque poseen una menor reserva hídrica, sino además porque perciben menos la falta de agua en su cuerpo. Aparte de esto, para que la deshidratación sea grave en ellos, no hacen falta grandes pérdidas, como diarreas, vómitos o exposición intensa al sol. Basta que el día sea cálido o que baje mucho la humedad del aire, como ha venido siendo común en los últimos meses.

En esas situaciones, se pierde más agua por la respiración y por el sudor. Si no hay reposición adecuada, es segura la deshidratación. Aunque la persona esté sana, queda perjudicado el desempeño de las reacciones químicas y las funciones de todo su organismo, principalmente la electro-química (100% dependiente del agua de las sales minerales) del cerebro.

Por eso, aquí quedan dos alertas.

  1. Para las personas de la tercera edad: Hagan voluntario el hábito de beber líquidos. Beban cada vez que tengan ocasión. Por líquido ha de entenderse agua, zumos, infusiones, agua de coco, batidos. Sopa, frutas ricas en agua, como melón, sandía, piña, la naranja y la mandarina también funcionan. Lo importante es, cada dos horas echar algún líquido dentro. ¡Recuerden esto!
  2. Para los familiares: Ofrezcan constantemente líquidos a sus familiares de la tercera edad. Recuérdenles que esto es vital. Al mismo tiempo, permanezcan atentos. Al percibir que están rechazando líquidos y, de un día para otro se vuelven confusos, irritables, despistados, atención. Es casi cierto que esos síntomas sean resultantes de deshidratación. Denles líquidos y rápido a un servicio médico.

* Dr. Arnaldo Lichtenstein es médico, clínico-general del Hospital de las Clínicas y profesor colaborador del Departamento de Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (USP).

Artículo fuente: docelimao.com.br