mamá e hija pintando felices

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no es una realidad nueva. Ya en los años 70 se empezó a afianzar la denominación definitiva para un problema que preexistía pero que no había sido claramente diferenciado de otras dolencias o disfunciones. Y se tuvo que esperar al año 1992 para que se profundizara en diferenciar dentro del TDAH a aquellas personas que eran predominantemente inatentos de aquellos que eran predominantemente hiperactivos.


No obstante, sí es novedad, el incremento dramático en el volumen de niños diagnosticados de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención). Hay quien piensa que el TDAH carece de entidad clínica y que simplemente responde a un desajuste que puede entenderse dentro del contexto familiar y social que cada niño puede estar viviendo.

En todo caso, e independientemente de su encuadre clínico o no, el niño está teniendo una dificultad clara para acoplarse a las rutinas y dinámicas diarias y de forma singularmente preocupante, para sacar adelante los estudios. De hecho el fracaso en las asignaturas suele ser el principal detonante de la preocupación en los padres.

En una gran parte de los casos, la recomendación médica es la administración de metilfenidato bajo cualquiera de sus marcas comerciales. Al final está en manos de los padres y nunca es decisión fácil por cuantos efectos secundarios no deseados que dicha sustancia puede generar a medio y largo plazo.

El Neurofeedback constituye un tratamiento eficaz para los afectados con TDAH.

El neurofeedback se viene utilizando con el TDAH en Estados Unidos casi desde que el trastorno es identificado con nombre propio, allá por el año 1973. De hecho, hoy es considerado allí por muchos como alternativa equivalentemente efectiva a la medicación. El valor añadido que en este caso reporta el neurofeedback es el de incorporar en el individuo recursos y aprendizajes que perduran en el tiempo, así como el hecho de no generar efectos secundarios no deseados.

Pese a que el neurofeedback ha sido usado por mucho tiempo y forma amplia en otros países como EE.UU., Canadá, Holanda o Alemania, en España aún sigue existiendo un desconocimiento bastante amplio sobre esta tecnología. No obstante, es de destacar a nivel nacional el reciente estudio realizado por la Universidad de Sevilla en colaboración con el Servicio Andaluz de Salud y la Universidad de Baleres, donde concluyen que “el Neurofeedback constituye un tratamiento eficaz para los afectados con TDAH” y que “el Neurofeedback produce mejoría significativa en el comportamiento alterado, la atención y autocontrol de los niños tratados”. Confirman igualmente que “estos  resultados han sido ratificados tanto en el hogar, por los padres, como en el ámbito escolar por los profesores”

El Neurofeedback produce mejoría significativa en el comportamiento alterado, la atención y autocontrol.

También es destacable a nivel nacional la tésis doctoral realizada en la Universidad Complutense de Madrid titulada “Neurofeedback como tratamiento para el trastorno por deficit de atención (TDA)”. En la misma se afirma que “Tras llevar a cabo un programa de entrenamiento con la técnica de neurofeedback a un grupo de niños diagnosticados con TDA, nuestros resultados verifican que los participantes que fueron entrenados con esta técnica aprendieron a regular las frecuencias programadas y mejoraron sus puntuaciones en variables atencionales, contribuyendo a respaldar la hipótesis de la eficacia del neurofeedback en casos de niños con TDA”.

En el año 2014 se realizó una macroencuesta entre cientos de entrenadores y miles de usuarios de NeurOptimal® y en relación al déficit de atención con y sin hiperactividad se obtuvieron los resultados que se muestran en el cuadro que incorporamos a continuación. El 83% de los usuarios eliminaron entre el 100% y el 50% de los síntomas. Tan sólo un 2% de los usuarios no detectó mejora alguna.

Por esquematizar un poco, entre los beneficios que presenta el neurofeedback de NeurOptimal® relacionados con el déficit de atención e hiperactividad, se encuentran:

  1. Incremento del ritmo del aprendizaje.
  2. Aumento de la plasticidad neuronal.
  3. Refuerzo de la memoria de trabajo.
  4. Mejora de la capacidad de atención y concentración.
  5. Aumento de la velocidad de procesamiento de la información
  6. Mejora de la capacidad de análisis.
  7. Gestión del estrés.
  8. Superación del miedo al fracaso.
  9. Mayor interés y motivación por las tareas.

Fuente: Neurofeedbacknavarra.com